26/01/2011

POESÍA DE ÁNGEL ELIO ROMANO GARCÍA

CANTO EN NEBULOSAS


A mi abuela, por cuya generosidad tuve una infancia feliz.

Hablan con un lenguaje eminente, los versos reunidos bajo el pretexto de esta antología… Son mucho más que bellas palabras, las que escogió nuestro joven vate en este ramillete de poemas que entregamos en este librito. La voz lírica y centelleante que su cantar habla con un código consustancial, nos dice muchas cosas que tal vez sintonizan y se funden, con nuestro sentir más íntimo, es una alegoría al amor en sus diversas facetas desde el amor sensual hasta el amor más sublime e imperecedero. Se torna su poesía en un tributo a la vida misma, es que Ángel Romano se caracteriza por su sensibilidad, por su inteligencia, porque es un fiel amante de la vida en su máxima expresión.

Como debe actuar toda persona agradecida por lo que ha recibido de la vida, Ángel se considera indirectamente dos veces hijo y no se cansa (ni se cansará) de agradecer, porque sabe reconocer el amor inmenso de una abuela a la que considera un regalo de Dios:
Mi hermano y yo orgullosos
tuvimos el mejor baile en la escuela
con madre dos veces madre
porque era madre y abuela.

Sin embargo, sabe nuestro joven autor que el camino que le falta recorrer es arduo, pero reconfortante para quienes saben lo que quieren...

Amado Muñoz Cuchca


LIBRO ABIERTO

¡El futuro es un enigma, el pasado un libro abierto!
En los ojos de la madre, un infante, mil proyectos
¿Quién sujeta aquella pluma?, ¿Quién pone título al cuento?

¡El futuro es un enigma, el pasado un libro abierto!
Al amor nadie lo escoge, es Cupido un niño inquieto,
Lanza flechas a siniestra, tú diste a diestra en mi pecho.

¡El futuro es un enigma, el pasado un libro abierto!
Yo amante veo en tus ojos e interpreto tus silencios
Pero en tus labios va dormida la respuesta que yo espero.

¡El futuro es un enigma, el pasado un libro abierto!
Son tus manos que conducen a estribor, hacia buen puerto,
Ve contra viento y marea ¡Iza velas!, ¡bate el viento!

¡El futuro es un enigma, el pasado un libro abierto!
Que al anochecer de la vida toques arpas, pintes lienzos,
Que la muerte al quitar pluma escriba FIN y no hayas muerto.


LA VIDA COMO EL OCÉANO

Los niños son mares de verano,
vaivén que mese a las aves,
y guirnaldas de luces en medio del océano.

El joven en cambio es mar en luna llena,
con la marea alta e intempestiva,
la mirada desafiante y altiva
y la sonrisa burlona de hiena.

El adulto es el mar reposado
de los anhelos sublimes de la vida,
de la mirada al horizonte perdida,
del atardecer aún cálido y pausado.

Y la vejez es el mar de invierno
que entumece el cuerpo y las olas,
con sus espumas cansadas y blancas,
con su sonido bramante y eterno.


FRACASUS CIRCUS

Que se levante el telón
y el público admire mi oprobio,
tumbado en la tarima
un procaz microbio.

Sentados en sus butacas,
los pecados repugnantes
rumiaban profanas burlas:

¡Es el hombre!
¬¬–con el hocico en la arena.
¡el fango es su costumbre!
–carcomido por sus penas.
¡dé la conciencia mil azotes!

Y por cada alarido:
risotada burlesca,
bandadas de aplausos,
silbidos en fiesta.

Del hombre en esta carpa
se mofan sus pecados,
hasta que se rompa el yugo
o se ahogue derrotado.


EN LAS PUERTAS DEL INFIERNO

Qué frío hace aquí en la entrada del infierno,
vientos huracanados lanzan llamas por sus puertas,
labradas todas ellas con demoniacas ofensas,
mientras las llamas agresivas devoran nuestras conciencias.

Mis ojos van cerrados como viendo hacia mí mismo,
sombras, solo sombras, entre llamas, entre llantos;
y llorando a la entrada con las lágrimas que queman,
no sé cómo di a parar aquí abandonado del cielo.

Quise alzar mi mirada viendo al dintel de las puertas,
y gritar botando el llanto, el rencor y los anhelos,
pero ante el rosal de fuego que rumian las conciencias,
caigo de rodillas a ladridos y sin fuerzas,
ante un concierto de fuego tocado por fúnebre orquesta.

DICHOSA SUERTE

Dichosa suerte la de Sócrates,
la de morir con la cicuta,
con el alma sucumbiendo entre las brasas
de la fogata exhausta ya extinta.

Yo por mi parte padezco,
bebiendo el veneno a gotitas,
que desgarra mi alma a hincones,
y me tortura, pero no me liquida.

Y de aquí compadezco a Prometeo
y lo entiendo como a un hermano,
condenado a ser su corazón devorado
y a regenerarse para ser mortificado
y ¿por qué no se apiada la muerte?
y ¿por qué no nos extiende la mano?

Hoy quisiera volar como Ícaro,
ir al cielo agitando ambas manos,
ver al Dios con lágrimas en los ojos
admitir que soy solo un humano.


BESO A LA HORA DE ENTRADA

Era un día como cualquiera
en un infierno como el de todos.

Crucé el umbral de la puerta
con el desgano en la maleta
y la tristeza como sombra
que se arrastraba a mis espaldas.

Entre el griterío de los niños
y los charcos de impaciencia,
como cae la hoja del árbol,
con su liviana inocencia,
una niña de ocho años
en la mejilla me besa;
frágil resumen del cielo,
me hizo caer en la cuenta
que vivía entre los ángeles
y no me daba yo cuenta.

TAL VEZ

¿Quién soy yo?
Tal vez lo que otros quisieran
y no me contenta;
tal vez lo que sueño ser,
tal vez una lista de metas,
tal vez lo que otros no ven,
tal vez un bendito,
tal vez un infeliz,
tal vez un oráculo,
tal vez un tal vez.

Tal vez soy un loco,
pero… ¿quién no?
tal vez yo admití mi locura,
y ¿eso me hace mejor?
tal vez aprendiz de poeta,
en el caso mejor, trovador.

Tal vez una mente maestra,
tal vez un idiota precoz,
tal vez un conflicto a puertas,
tal vez tan solo soy yo…
o tal vez tú.


EL ETERNO ANTAGONISMO

Tenemos pocas horas antes del amanecer,
luego el día, como un fantasma blanco,
se irá esparciendo sobre el orbe,
con sus danzas de alegría
mientras canta un gallo viejo.

Nos replegaremos del otro lado del astro,
a espaldas del irritable,
de aquél que nunca da la cara.

Tramaremos en secreto la venganza
entre cuevas subterráneas y fosas de lamentos,
consolando al mago en su amargura.

Y cuando el día, extenuado;
se aleje entre tristes callejuelas
a pasos ciegos y sordos,
pondrá fin a nuestro exilio
y con carcajadas grotescas
libaremos de la copa
cuyo veneno es efímero.

Entonces encontraremos el fin
cuando el otro su inicio,
sellando con sangre
el eterno antagonismo.


EL GUITARRISTA DE HAMELIN

Sentado al pie de una escalera
cual músico que escruta en los recuerdos
anima las cuerdas en las arpas de las almas
y las ratas danzan como marionetas.

La lírica que corre por sus venas
escribe versos que se disuelven por los ecos
y el viento transforma en sinfonías
envueltas entre llamas de romances.

De los suburbios salen ratas callejeras
atraídas por la luna y el concierto
la sed insaciable quedó al descubierto
las confiesa amantes del paroxismo.

¡Canta mi guitarra! ¡Canta!
La armonía de un suicidio colectivo
desvanézcanse los cuerpos en las aguas
al arrullo burbujeante de un latido.

Aparézcanse las ratas en las alas
y transiten hacia el mundo del olvido
cabalgatas de acordes las conducen
las liberan del yugo de los sentidos.

¡No pares de tocar barquero!
vagabundo en la frontera de dos mundos
¡No ceses el fulgor de tu guitarra!
Y convierte Hamelin en cementerio.

LA GUITARRA Y SU AMANTE

Él espera la noche,
ella espera la Luna,
y sus ásperos dedos la tocan desnuda.

Ella entrega sus cuerdas,
su silencio y su vida,
desde la nota más grave hasta la más aguda.

Sus almas se unen,
y el amor aparece,
se encarna en las notas, en la voz triste y cruda.

Se consumen sus trastes
su obsesión los liquida
ámense los amantes, quede la noche muda.


AL LIBRO

Perdonadme ilustre mentor
si osan estos versos,
escritos por indigno autor;
revelar vuestros secretos.

Voz en la voz del maestro,
pizarra de un viejo salón,
donde vaga eterno el pensamiento,
cual viajero en un vagón.

Tus hojas son tablas de arcilla
labradas por fino escultor,
cimiento del templo de Atenas,
columnas del Partenón.

Naciste de esfuerzo y de tiempo
joya de la evolución
que pujó por tu alumbramiento
irradiando a la civilización.

A la oruga de un largo sueño
con tu hálito de carmín,
obligaste a alzar vuelo
cual mariposa en jardín.

Tiende tus alas al viento
e imprégnalo de tu olor,
revive culturas de ancestro
y denuncia al hombre opresor.

El día que el agua escaseé
o se niegue a salir el sol,
cuando mis ojos se cierren,
aún pervivirá tu voz.


A LA NOCHE

Un caminante se abre paso
cual deambulante espejismo
en la calle que hoy parece
un salón de pasos perdidos.

Y los faroles expectantes
vierten luz de tenue brillo
vuelan diáfanas mariposas
que embriagan a los sentidos.

Serena noche que apareces
a candelabros encendidos
la luna habla de romances
en tu ceno concebido.

En la hueca acera te espero
de tu silencio ensordecido
con la pluma entre mis manos
y un solo ruego en los bolsillos:
“No te vayas sin susurrarme
un dulce verso a los oídos”.


FLACA

Con un otoñal vestido
camina sola en la plaza
y la cruda lejanía
de sus ojos me traspasa.

Desdibuja una sonrisa
a suspiros adelgaza
y en los albores de mayo
cuando el viento se retrasa.

Desvanécese la musa
ecos de lucha amordaza
y el amante que aún no llega
ve cumplida la amenaza.


EPÍSTOLA QUE AÚN NO LEE EL GATO

¿Por qué lloras gato esquivo?
¿Por qué maúllas en los techos?
¿Por qué conmueves las almas?
¿Por qué motivas mis versos?

¿Por qué tan parca sonrisa?
¿Por qué tus orejas caídas?
¿Por qué tus noches tan solo?
¿Por qué tu vida un martirio?

Si el amor es ajeno,
Si las sonrisas apóstatas,
Si tu pelaje raído,
Si tu tejado es de luto.

Acuérdate gato errante
Que siempre habrán más caminos
Que a tus espaldas desnudas
se escuchan risas de niños.

Si en las noches hay ruidos
Que no te dejan dormir
Tal vez sean canciones
Que un día has de escribir.

Hoy te escribe el pericote…


EL ÚLTIMO GRITO DEL SOL

El último grito del sol
se escapó como un fragor
como un suave qari churichay
al ocaso del corazón.

El último grito del sol
desde el ande se escuchó
cual sublime oración
que a sus hijos arengó.

A sus hijos desterrados
por cruel marginación
por ganar el alimento
para el wawacha menor.

Y aunque ahora él está lejos
y le duele el corazón
algún día nuestra raza
con el inca vencedor
danzaremos la victoria
y volverá a brillar el sol.

VERGÜENZA

He hablado mucho
pero…mi actuar
sigue siendo una larga cola
de deudas en algún banco,
que va creciendo día a día,
año a año, sin descanso…
como no tiene descanso
el sufrimiento
de aquel niño olvidado
que espera un abrazo.

Hemos escrito mucho
y nuestros teoremas, apologías y lexemas
llenan bibliotecas y absurdas mitotecas
pero en aquel asilo
han pasado atardeceres y no sé cuántas lunas llenas
sin que se digne un ¡Presente!

Me he creído un caudillo
y hoy mis discursos se bañan por de vergüenza
pues soy un bastardo de la lucha y su pueblo.

Si ves llorar a algún niño, con mi permiso o sin él
arranca la hoja de este poema y seca esa lágrima.

Y si mis ideas paquidérmicas
construyen castillos en el aire
dime amigo mío; dime: ¡Calla y hazlo!
y ruegue por nosotros la santa madre de Dios
porque todos los libros que hablan del amor a su hijo
no alcanzarían para saciar tanta hambre.


CRISTO DE LAS CALLES

Arropada en la espesura de la niebla
la criatura con un toque de ángel
se acurruca en la banca de un parque
y triste viste barbies sin cabeza.

Un desfile de perdidos pasos
y el sonido de una moneda irrisoria
caída de mano indiferente
acalla una conciencia absurda
mientras muere algún Cristo de las calles.

En la crudeza de esa noche de invierno
el viento descorazonado y burlón
arranca un periódico viejo
o un pedazo de cartón
que servía de manta a aquella niña
que ha quedado totalmente indefensa
ante la naturaleza
y la mirada indolente de los hombres.

La pobreza y su olor nauseabundo
cuya suerte pesa más que la lepra
cuyo dolor duele más que cualquier culpa
cuyo pecado se confiesa con el hambre
lleva la cruz del abandono en penitencia
y los clavos incrustados en el alma.

En tanto sufran estos ángeles sin alas
en tanto resuenen los llantos de estos niños
la cruz seguirá erguida en el calvario
y las heridas enconadas en los Cristos.


INOCENCIA

Ha rompido la camisa,
por el cielo señalado,
ni ha probado la lonchera
y llora a mares su pecado,
yace bajo la escalera
rezongando un “mi ahogado”.

Frunce el ceño un mustio cura
rompe en llanto el acusado
cae una sentencia cruda:
¿Qué ha hecho el niño malo?
Innecesaria tortura
a quien ruega ser amado.

Pofe ¿Po qué soy tan budo?
pofe ¿po qué soy un tadaro?
Llora mi pequeño niño,
nada sabes de pecado
eres ángel de cariño
de este mundo desahuciado.


EL DÍA EN QUE ME VOY

Aquí mis hojas quedarán regadas
y ¡yo me voy!
y aún las sonrisas, no sé,
si me las llevo yo o se las lleva el viento
o en todo caso quedan aquí
atrapadas entre estas paredes
por las que correrán eternamente.

Mañana tal vez no los veré
pero sus rostros estarán grabados
por siempre,
en algún lugar de mi alma,
y la luz que emanan
me acompañará incesantemente.

Estas aulas quedarán hundidas
en el fondo de mi mar
y desde ahí oiré cantar sirenas
que cuentan una historia feliz
de esas que hoy quedan pocas.

Las llamas de esta fogata
se avivarán en un abrazo
dejando cenizas frescas
sobre la arena de la vida
que humea lentamente hacia el cielo.


Y cuando flameen en el viento
tres hermanas violetas
entonaré el himno que no mengua
y será un día como hoy
día de cartas abiertas
como el día en que me voy.

A MI ABUELA

Allá lejos, tan cerca, está la plazuela,
mirando… conteniendo un suspiro
dejando que su emoción la vuelque hasta tu puerta,
de la que ya no saldrás por las tardes.

La calle ya hasta ha olvidado el sonido,
de tus pequeños y lentos pasos conmovidos
por la emoción al cruzar las huecas calles;
que ahora dejas huérfanas.

Y la Iglesia, que ahora está más vacía,
se ve más grande, se ve más fría,
espera con ternura a la devota,
a la anciana que la barría de mañana,
rezándole a Santa Ana, madre de Santa María.

Y los ojos del sacerdote, aunque no consiente de ello,
recorren las bancas nostálgicos, buscando en la cuarta fila
el sitio que ha quedado vacío,
mientras oficia la misa dominical a las seis de la tarde.

Y tus hijos que ahora rugimos el pecho,
estirando el cuello fuera del nido, buscando el alimento;
levantando los hocicos al cielo por la leche materna,
conteniendo un suspiro…mirando hacia la puerta.

YO NO VERÉ ESTA CASA

Yo no veré esta casa, me dijo un día mi abuela,
convertida en un palacio, en una mansión egregia;
mis ojos no verán la belleza del acabado firme del cemento;
pero ustedes recordarán con ternura la tosquedad del barro,
el calor de mi adobe que los cobijó tantos años,
la madera que aguanta el peso del techo sin importar las polillas.
la vieja casa quedará en sus mentes
y añorarán volver a ella;
cuando sus brazos fuertes que hoy trabajan sin tregua,
hayan logrado para sus hijos una mejor vivienda.

En esa casa, el primer ladrillo, serás tú abuela,
la primera columna y la primera piedra.
Porque en nuestra casa desde la primera estera,
contiene los latidos de mi querida abuela.


EL DÍA DE LA MADRE

Era el día de la madre
y en el patio del colegio
el bullicio de las risas
y el vacío de mi pecho.

¡Ay qué solo me sentía!
que culpable e indefenso,
porque no tenía madre,
ojos me gritaban huérfano.

La voz de la directora
sentenciaba mi descenso:
“Bailen niños con sus madres.”
cerviz clavada en el pecho.

Y mis lágrimas rodaron
viendo a mi hermano pequeño
romper en silencioso llanto
¡Dios ¿qué daño te hemos hecho?!

A mis sudorosas manos,
a mis copiosos ruegos,
Dios no pudo contenerse,
envió piedad, ¡piedad del cielo!

Mi hermano y yo orgullosos
tuvimos el mejor baile en la escuela
con madre dos veces madre
porque era madre y abuela.


LA MESA VACÍA

Sentado aquí a la mesa
me invade la nostalgia
es fría la comida
e infranqueable la distancia.

Extraño tus discursos
tus sabias enseñanzas,
la triste cafetera,
la azucarera blanca,
no conversan conmigo,
no saben de palabras.

Ya en la quieta cocina
no corres agitada,
lo confirma funesta
mi impávida mirada
mientras sorbo indiferente
gélida cucharada.

Añoro con cariño
a una madre santa
mirarme con orgullo
al final de una jornada,
mujer por quien soy hombre
de provecho y de bonanza,
mujer por cuya ausencia
mi hogar es hoy morada.

El vacío, vacío está en mi pecho
traspasado por una lanza
junto al recuerdo de mi abuela
y un nudo en mi garganta.


¿QUÉ ES UNA MUSA?

Al final del pasillo
al muchacho de ojos tristes
acercósele un chiquillo
cansado ya de embustes.

–Señor, señor, ¿qué es una musa?
–La ladrona del alma
de la que es hoy una intrusa.

– ¿Y dónde viven las musas?
–En la calle de recuerdos
entre imágenes difusas.

–¿Y cómo son las musas?
–Como Andrómeda en el cielo,
como un beso en la blusa,
como los cuentos de hadas,
como canciones inconclusas,
como ángeles terrenos,
como diablos, como brujas.

–¿Y conoce a alguna musa?
–Por la que vivo y la que muero,
por la que a la vida me aferro
y a la muerte pongo excusas,
la ladrona de mi alma,
una bella andaluza.

Al apagarse el cigarrillo
doblando ya la esquina,
alejábase un chiquillo
creyendo ser Sabina.


QUE GANE EL AMOR

Volverás a decir que no me quieres
y le pondrás mil excusas a tu corazón,
…cansado ya de excusas.

Y la razón; buena amiga del cobarde,
sentada al lado de tu almohada
tejerá de miedo un cobertor.

Pero ya ha salido mi estrella,
de labios insomnes: clamor;
y aunque el mundo se derrumbe,
yo cantaré sin temor,
te hablaré de algún lucero,
te cubriré desde el Sol,
y soplaré con el viento,
mis ojos serán los del amor,
mi boca, aullante soneto
mi espíritu el de un soñador,
y aunque yo no gane siempre,
siempre ganará el amor…
que toca en esta orquesta.


HERODÍAS

Cuando despunte la noche
y se dé cuenta que no eres mía,
va a echar en saco roto
por una grieta su alegría.

Entrará el canto en derroche
llorando a mares tu osadía,
contará vino en la boca
de tu veneno mi Herodías.

Cuando se detenga el coche
y te des cuenta que no eres mía,
no cubrirá ni una pedrada
tu vil vergüenza, triste María.

Cuando se acueste la noche
y tú despiertes tan vacía
calzarás bien tu corona
bañada toda de hipocresía.


PARADERO INCIERTO

Solo he salido un momento
y merodea a mi puerta un fantasma,
colgado al dintel de la puerta
un mensaje blasfemo
te quiero…
que no alcanza hasta el riel de mi alma.

Vagando en el lúgubre tiempo,
por la ciudad camina descalza
aferrada a crepitante recuerdo
una doncella errante,
mi alma…
que hoy la sed de tus besos no calla.

Fracasado en heroico intento,
a una esquina del mar que no calma,
en paradero incierto,
aguardo en las noches
mis sueños…
para perderme contigo en el alba.


¿POR QUÉ SUNQU? ¿POR QUÉ?

Sunqu, ¿por qué estoy tan oscuro?
No lo sé cielo, no lo sé.

Sunqu, ¿por qué caigo tan triste?
No lo sé lluvia, no lo sé.

Sunqu, ¿por qué estamos tan nublados?
No lo sé ojos, no lo sé.

Pero, ¿por qué lloramos tanto?
¡Les dije que no lo sé ojos!

Sunqu, ¿por qué nos resbalamos con miedo?
No lo sé lágrimas, no lo sé.

¿Qué es lo que sabes sunqu?
¿Qué es lo que sabes?
Que nunca la olvidaré.



POEMA 19,6

¿Quién puede impedirle al mar
Que ame a la luna?
si lo que ha unido Dios
nadie lo puede separar.
Así como ama el mar
yo te amo.

¿Qué delito al ruiseñor
Espinas le impugnan?
Si lo que grita el corazón
su canto no puede callar.
Y aunque calle el ruiseñor
yo te canto.

¿Quién nos puede separar
si ya somos uno?

Si los ríos en su andar
siempre van a dar al mar,
así quiero ir a parar
a tus brazos.

En la noche quiero entrar
en un laberinto
y en su oscuridad buscar
esa luz de tu mirar,
así en tus ojos quedar
yo perdido.

ELLA

El mundo no gira alrededor de ella,
pero a la vez, sin ella, pareciera no girar;

Antes, la vida por sí sola era bella;
desde que la conocí,
sin ella, no tiene sentido vivir.

Dicen pues, que toda mujer es bella,
si es así entonces ella, es dos veces mujer.

Bien amar, mal amar, ¿qué escoger?
si en mis noches es ella,
la palabra más bella,
simplemente mujer.


PRETEXTO

¿Qué es la mujer?
De entre el silencio
pregunta el viento al poeta,
de entre alguna calle oscura
de entre labios hodiernos
se susurra una respuesta
“la mujer es un pretexto”

Para apreciar con delicia
que la vida es un concierto
donde libre el alma canta
“la mujer es pretexto”.

Para vibrar al sonido
del violín y sus lamentos
y suspirar conmovido
“la mujer es pretexto”.

Para detener una lágrima
en el especio y el tiempo
gritándole: ¡no te vayas!
“la mujer es pretexto”.

Para reconocer en las nubes
sus colores intensos
al reflejar a los astros
“la mujer es pretexto”.

Para florecer en setiembre
ver el sol en enero
y la luna en diciembre
“la mujer es pretexto”.

Para surcar bravos mares
para correr mil y un riesgos
para emprender las batallas
“la mujer es pretexto”.

Para gritarle al alba
para robar algún beso
apresurar mis latidos
y motivar estos versos:
“la mujer es pretexto”


PRIMAVERA

Se han pintado las mañanas
del perfume de tus ojos;
en el almíbar de tu boca
no hay tristezas, no hay enojos,
y del surco de tu pecho
cobran vida frutos mozos.
¡cómo danzas primavera!

Cuando bailas se despiertan
las orugas presurosas
y se enredan en tu pelo
relucientes mariposas,
eres nido de mis besos;
cuna de todas las rosas.
¡vas descalza primavera!


LA FALDA EBRIA

Ebria bailaba su falda,
de mil colores intensos,
reflejada entre cristales,
espumosos y sedientos.

La desnudez de sus piernas,
iba escondida entre flecos,
con candidez de una niña,
lleva muslos descubiertos.

Cautivadora silueta,
bañada de luz y viento,
serás vástaga perfecta:
¿del buen Dios o del averno?

Absortos los tripulantes
entre acordes de ensueños,
mientras rodaba esa copa,
la contemplábamos ebrios.


HOMBRE LOBO

Huyendo de una civilización absurda,
con el temor de que vengan a casarme,
me interno en las entrañas del órfico bosque
subo a esta colina a aullar
y contemplo…

Atónito puedo ver que hay otros aullando
el soneto de la vida
y en este cielo oscuro
las destellantes formas celestes fluyen diáfanas,
las nubes se contienen en mi garganta.

Con las venas henchidas bajo al llano
y al querer entonar esas hermosas melodías
mis reminiscencias solo escupen:
PALABRAS.

1 comentarios:

  1. Gracias a Espejo de Papel en la persona de Amado Muñoz por ayudarme a cumplir este sueño poético, espero que a los lectores les agrade algunos de mis versos. Todo parece indicar que la presentación será este 14 de febrero.

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