Mi sollozo no puede retener el tiempo, y mi nostalgia sucumbe en esta pena. Se esconde tu risa cuando yerro; tu ocaso inesperado nubla mis emociones y me sumen en suspiros incontables.
Resumo esta aflicción en un gemido, me apiado de mi pena, y mi angustia aumenta su tristeza.
Cercado por tu voz y tu recuerdo, tanteo la salida de este mundo, buscando el sonido de tu voz para morir eternamente en tus brazos y volver a la vida en tu risa.
Ya no oyen tu risa mis pupilas, y sin tu voz, mis silentes manos ensordecen. Tengo huérfanas mis noches sin tu aurora, y la penumbra apacigua esta condena.
Tu luz ausente oscureció mi senda, y quedé varado en mí mismo, negando a mi olvido tus recuerdos que poblaron mi ayer de paz y dicha.
Pero aún resuena tu mirada en mis tímpanos que adoran tu voz, mientras me calzo una sonrisa
para no llorar al verme solo en este infinito laberinto, hasta que tornes tú y todo calme.
Hay latidos en el alma, que buscan cantarle a la vida a través del grito poético; estos versos libres esperan llegar al alma, porque es de ahí de donde fluyen. Y a pesar de su simpleza estructural y estilística esperan llegar a tus sentidos. Estos versos de la emoción nacen como gratitud y eterna contemplación a mi amada esposa....